Taller en la escuela de verano de Salud Pública de Mahón

Introducción

La salud es resultado de diversos factores, muchos de ellos están fuera de la responsabilidad del sistema sanitario. Esto es algo que se conoce desde hace siglos, pero sólo se ha reconocido explícitamente desde hace unas décadas. El informe Lalonde (Canadá, 1974) es el primer documento de un gobierno público que asumía esa filosofía, y recogía como determinantes de la salud cuatro grandes elementos (la herencia genética, el medio ambiente, los estilos de vida y los servicios sanitarios).

Para conocer mejor los determinantes de la Salud es necesario que las estadísticas sanitarias muestren información sobre la influencia de éstos sobre la salud. Se plantea la necesidad de analizar qué información es necesaria para evaluar el impacto potencial en la salud de las propuestas públicas de sectores no sanitarios y desarrollar y/o validar las herramientas que permitan realizar esa evaluación con el necesario rigor metodológico.

En sociedades como la nuestra, donde gran parte de la población tiene cubiertos los ingresos mínimos y las necesidades materiales básicas, existen no obstante problemas de salud mental o de la esfera psicosocial, a los que normalmente se ha prestado menor atención en los modelos de determinantes de la salud. Aquí se incluirían, por ejemplo, situaciones de insatisfacción o trastornos psicológicos que se presentan en sectores nada despreciables de la población, determinadas por la existencia de unos valores sociales, unas formas de vida social y unas estructuras sociales que fomentan el individualismo, la competitividad, importantes desigualdades de renta y consumo desaforado. Los trastornos ligados a la alimentación han pasado de la malnutrición por defecto a la malnutrición por exceso y patologías de presencia crecientes, como la anorexia y la bulimia, que se explican por las exigencias sociales y modelos de conducta modernos.

Una meta a lograr es conseguir la equidad abordando las desigualdades en salud, mejorando el nivel de salud de la población y reduciendo las diferencias entre los menos y los más favorecidos. Para ello hay que tener en cuenta no sólo el nivel económico, sino también las diferencias sociales (etnia, género, área de residencia, religión, renta, empleo,…) como generadoras de desigualdades en salud.

Debemos avanzar en el conocimiento de cómo cada determinante impacta sobre la salud, explicitando objetivos concretos en los planes de salud traducidos en planes de servicios, cuantificables e incentivables, por parte de los prestadores de servicios sanitarios, junto con las acciones de sectores diferentes al sanitario. Sólo así se conseguirá ajustar adecuadamente salud y asistencia sanitaria. Hoy se están desarrollando metodologías específicas para estimar qué porcentaje de la enfermedad se puede atribuir a determinado factor o combinación de factores. De desarrollarse intervenciones eficaces para mejorar esos factores negativos, intervenciones que trascienden los servicios sanitarios, se conseguiría reducir en torno al 40% de las enfermedades actuales en Europa.

Programa

9.00- 9.45: CONFERENCIA INAUGURAL:



9.45-10.30: RÉPLICA:



10.30-11.00: CAFÉ

11.00-13.00: MESA REDONDA


13.00-13.45: CONFERENCIA CLAUSURA:



13.45-14.30: RÉPLICA.